Un homenaje a viejas tradiciones familiares. Del orgullo de ser quiénes somos gracias a nuestro pasado.
Antes de que se degustaran en Europa y Estados Unidos, las galletas de Julia Pan solo existían en su cocina. Allí las preparaba cada domingo para su hijo Fernando, que se las llevaba en táperes para seguir estirando hasta el lunes el sabor del fin de semana.
Como suele ocurrir con los mejores dulces, la de Julia era una receta heredada de su madre, que aprovechó en numerosas hornadas para deleite de toda su familia.
"No es una galleta, ni una pasta, ni un bizcocho; son las tres cosas a la vez."
— Óscar Varela, cofundadorNuestras galletas se remontan a tres generaciones atrás. Son un viaje al pasado a través del gusto y el olfato, a la infancia, al calor de la comida casera. Un producto artesanal, con ingredientes naturales cuidados en todo momento, trabajado con cariño. Como «un bizcocho engalletado» que no podrás dejar de degustar. Hechas en Galicia.
Nuestra receta es simple, pero es única. A base de harina de trigo, maridadas con huevo y zumo y ralladura de naranja, tienen un toque final cruzado de dulce y salado provocado por el azúcar moreno y la sal. Ingredientes totalmente naturales elaborados de manera artesanal. Desde que empiezan a prepararse hasta que están listas para venderse, pueden llegar a pasar cuatro jornadas.
El primer día es para preparar la ralladura y el zumo de naranja fresca de Galicia — salvo los dos meses al año en que no se producen.
El segundo día se elabora la masa, mezclando harina de trigo, huevo, aceite de girasol y los ingredientes clave de cada sabor.
24 horas de reposo. La paciencia es parte de la receta. No hay atajos que valgan cuando el objetivo es una galleta especialmente buena.
Al cuarto día, las galletas están listas para envasarse y llegar a tu mesa. Sin conservantes, sin aditivos, tal como las hacía la abuela.
Ambos tenían experiencia en el sector empresarial gracias a Fío de Martié, su marca de moda, pero "cero en repostería". Fue Óscar quien convenció a Fernando para crear las Martietas de Fío tras probarlas en la oficina.
"Fer no estaba nada convencido y sus hijos tampoco, porque llevan comiéndolas toda la vida. La propia Julia, que tiene 92 años, aún nos sigue preguntando si de verdad se venden", cuenta Óscar entre carcajadas.
Julia Pan, de 92 años, está detrás de estos dulces caseros que han llegado a Europa y América desde Bergondo. Una nonagenaria que no dudó en remangarse y hacer ella misma las primeras Martietas de Fío que se lanzaron al mercado.
Leer el artículo completoEspecialmente buenas, especialmente nuestras.
Sin lácteos, sin colorantes, sin conservantes ni aditivos. Solo fruta natural, harina de trigo, huevo, azúcar moreno y sal. Los ingredientes de siempre.
Cada galleta se elabora a mano en nuestro obrador de A Coruña. Un proceso de cuatro días que no admite prisas, porque la paciencia es parte de la receta.
Transmitir la sabiduría de nuestras madres y abuelas a través de una receta que evoca cariño y buen paladar a partes iguales. Un viaje emocional a la infancia.
Ahora que conoces nuestra historia, solo queda una cosa por hacer: probarlas. Disponibles en bote de vidrio y bolsa, en cuatro sabores únicos.
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